Alguien por ahí

domingo, 16 de febrero de 2025

Eli Rodríguez-Poesía: Encierro


Era necesario viajar 

veníamos de un encierro

 maravilloso

de un acuerdo resfriado 

donde tomamos los barcos

salimos de la cueva

y a partir de ahí

las cosas que nos gustan

son las que no hacemos.


martes, 11 de febrero de 2025

Eli Rodríguez - Poesía- Espasmos



Bienvenidas las danzas

los coros delante de las oscilaciones





la vibración junto con los espasmos encantadores





que bailan en mi vientre. 


lunes, 3 de febrero de 2025

Eli Rodriguez Poesía (Leer como susurro)

  



(leer como susurro)

Ven, ven, ven 

vencida

reconoce 

recompensa 

decorosa

recordaba 

precordial.

Eco recorrido

vacío de eco 

recostado

recómodo

en el hueco 

del cuenco

viento

descolorido 

colonizado

en la poética 

de la imagen.


domingo, 26 de enero de 2025

Eli Rodríguez-Poesía: Tres días por feriado


 Encontrar para desencontrarse

faltar para estar solo

pedir disculpas

 innecesarias.

Vértigo

vahído

engendrar 

tres días 

por feriado.


Eli Rodríguez Poesía se acuesta boca arriba


 Encima de la frazada

la hormiga hace equilibrio

se acuesta boca arriba

rueda boca abajo 

pero se hace tarde

para darla vuelta


hay momentos en que

solo podemos ver

 el camino 

que nos lleva al trabajo.


sábado, 4 de enero de 2025

Un día un barco-Microrrelato para niños



                                                                                                       Obra Plástica de Renée Segundo


Tía Flora nos contó que a nuestra familia la trajeron en barcos. Eran los barcos negreros. Ahí venían los abuelos y las tías de las tías, y viajaron días y días, horas y horas, entre olas y viento. Cautivos, dejaban su tierra. África. Se miraban para ver si se encontraban, y a veces, apenas un gesto, hacía que la crueldad se ensañara con ellos. Mujeres, varones y niños llegaron a nuestras costas, en este gran mar, en este río, como mar. Unos murieron en el camino, otros ni bien llegaron. «¿Si el mar hablara?», decía tía Flora.

Los que llegaron fueron vendidos como esclavos a las familias ricas de Montevideo, entre 1585 y 1835. Durante 250 años. «¡Ay, qué pena!», decía tía Flora. Entonces las mujeres les dieron de mamar a sus hijos y a los hijos de sus amas y les decían esta historia. Algunos la aprendieron y hasta la decían de memoria.

Extrañaron su música, sus creencias, y se hicieron tambores, y encontraron la forma de honrar a sus dioses, y armaron los candombes, se ponían las ropas de los amos y los imitaban al bailar, y un montón de carcajadas salían de las quijadas y de las piernas. Y tanta felicidad el «mundo blanco» no podía soportar y dijeron: «esos tambores son del diablo» y se los tiraron al mar. «¡Ay, qué pena!». Dijo tía Flora que un abogado, llamado Jacinto Ventura de Molina, hizo el escrito judicial como defensor de la solicitud de la Sociedad de Negros Congos de Gunga para realizar la fiesta del Día de Reyes el 6 de enero de 1835. Y tocaron tambor, ¡tum!, ¡turum!, ¡tumbá!, ¡tum!, ¡turum!, ¡tumbá! Adentro tenían cielos de libertad. No se cansaban de contar cómo llegaron en barcos y esto les daba axé. ¡Y seguían de fiesta y de lucha, de lucha y de fiesta! Y se contaron historias de libertad que los niños más grandes empezaron a cantar a los hermanitos: «Duérmete hermanita llena de motitas / duérmete hermanito sueña los tambores / libres y más libres siempre el mismo sueño / libres y más libres hacia el mismo sueño».

Tía Flora decía que se dormían ilusionados, se les cerraba la noche y se abrían las estrellas. Ellos sabían que esta historia la tenían que contar y volver a contar hasta que se hiciera canción y la canción se hizo.

Editado en el libro "Ronda" 2024-Edición del Colectivo Afropoético


sábado, 25 de mayo de 2024

Eli Rodríguez-Poesía: Pretos Velhos (26 de mayo 2024)

 

 

Ahora entiendo

por qué cuando miro

la costa del Río de la Plata

y veo nuestras aguas

del Parque Capurro

siento que vienen los negros viejos.

Ahora entiendo

por qué cuentan historias

nos dan vida

por qué sus palabras

son fuertes y sabias.

Siento un libro

de cuerpos abiertos

que nos trae fe

los negros viejos

las negras viejas

escriben en una cuadernola:

“Solo queda un camino.

Liberarnos” Aparte de otros apuntes

en relación con la hambruna

y a los niños.

Entonces entendí la sal de la vida

la descendencia honorable

venía entre flores y mieles

venía en carros de mar

y en el sol de las palabras

brotaron los pretos velhos.

Se expandía una mirada

antropológica

una excavación

y se iluminaron los universos

de cara a las olas

se formó un collar de caracolas

subversivas.

Y ahora sabemos

ahora entendemos por qué cada uno

de nosotros lleva una canción

para cantar y cantarla.

Cada 13 de mayo

se hace memoria

sabemos quiénes fueron

sabemos quiénes somos

late en el fondo de estas tierras

un laberinto

que sedimenta el sueño.

Ahora entiendo por qué cuando miro

la costa del Río de la Plata

y veo a nuestras aguas del parque Capurro

van los pretos velhos

entre maderas y vida.