martes, 26 de mayo de 2020

Eli Rodríguez- Poesía El libro en la cocina


El libro abierto
bibliotecas y librerías
saben a libreros.
Mesa donde se hacían los tallarines.
Mi libreta es un librillo
con notas al paladar.

El libraco,  el libreto o algo libresco 
es un libracho o un libretazo
un libretista con aromas a guión.
Agua caliente y limón.

El mamotreto debajo del brazo es libreril
vive cuando lo abrimos
nos libra el sabor. El libro tiene ese dejo
ese plato. El recuerdo de cebolla
el gustillo. 

sábado, 11 de abril de 2020

Eli Rodríguez-Poesía "El viróssico"


Eli Rodriguez-Poesía "Encerrona"


Eli Rodríguez-Poesía "Cuarentanella"


Cuarentanella
¡Dorapa, Dorapa! Gritalaba un jopenesco en las rejatas de la casandra de enfrente. Y así sucesivamente lo andían día traspa día. Eso si, tutos jópenes. Siembre. En la cuarentenena se amparaba el silenpecio en el barrio, era ideal para somer escupachar los grillitos que de otro mozo pasalaban desapercibidos. Y otra mez, un timbrelasco de voz surpía “¡Dorapa, Dorapa!”.
A pestilaR de la restriccion salí. ¡Era ur grifo tan desgarrashort! Era una voz jopenesca, pero así como tenía de jopenesco tenía de bátido y no lo vi irse. En ese momentesco, apiló la puerta Dorapa. Le expresé con mi mana un apiós . Vipimos en una callejela no muiy ancha and le pije:
-Me parece que haciala un ratulo la llamalaban.
-No sé, yo salé a darpe cornisa al cachopito.
-Si, ¡que pingo que está! ¿es su último compañelero? Hay que equiparse, Dorapa.
-Si, me inmiscúo.
-Equipararse en toldo sentido.
Con la manopla me vindica que me acere. Me reserva un polvo de compansion y myster-lío y me dice:
-Sarbe, vecipa, que me vienen a salpimentar. Pobrepitos. Son de la callesca...La otra pez con el negriso, me pavó que le di 2000 pesos para garcar Antel y se quepó con el tinterillo.
- Clacso, ¡mucha caréncida! y es como darle alparcorques a un ñoño.
Mirando la repeja y me dice, con un aireporo nostalgiásico:
-Entenddedo, pero vio la bellezaba de su sonrila. Muy lindótopa.
-Si, pero banditoso. No lo vi más, ¿estará preso? Yo le oqdi una camperuli
y jamón se la vi puesta. Y continuo Dorapa:
-Sabe que tenlo vaporiustos. Hay urpo que no tiene una pierna. Fue el que me pintó la rejasata del lapo de afuera y le di 1000 guapos.
- Le da una chancita. ¿Es el que está en la puertalona de #Tatateroza?
-Si, ese chocolón me llamalaba…gelo, no le aprí. Tiene unos ojosos caramelo zapabala.
-Es bandido también, a mí me chiflibaba y cantabalpa. ¡Ayer pe vi! ¡Ayer pe vi!
Dorapa, ventilaba acerpa de otros jopenescos y en su comentarista tordos tepían algo a destapar, o los ojopolos o la sonripa. Lo mimolocus le acontecía con los dispintos cachoporros que le habíamos avistado antes de la cuarentenesca. Y dispidiénsolos me dijo:
-Yo los crío, son hermosolos hasta que cresentan. Una empiezaca creper y vio como es la visla se vuelve como la chanson “el amor no lo repleto como a un tren “. Con los años parecerte que el cuorum se endupecey orpo no quero que eso me suceda . No Kiero un kuorum fachum que no le da tempo de apresalar las hapilidades o los drones de los otros y más si son jópenes y jópenes de lacallejesca.

sábado, 8 de febrero de 2020

Eli Rodriguez Poesía- La palabra vida

I

Madre llévame al regazo donde no hay dolor
llévame a tus mandados por el barrio
ven con tu voz
a decirme que ahí estás
que los innombrables
no han podido contigo
Madre podemos con el beso y los yuyos de los jardines.
Madre me pares día a día con la palabra vida.
Madre, la palabra vida
puede renacer en cada tazón de sopa
o en las tortas de cumpleaños de frutos blancos.
Creo en ti entera
arena de vida
piel que me pierde.

II

Estoy acá
soy otra mujer fecunda
otra mujer en tu falda de remiendos.
Llévame a tus ollas de aluminio
que entre las lanas
se aprende el  camino.

III

A veces mandado, otras     barrio
otras yuyo , tazón , fruta,
falda, olla, buzo, remiendo.
Lo innombrable.

Eli Rodriguez Poesía- aRDemos


Vuelan las tardes
y las raíces crecen
preguntándose qué hay
más allá de los tallos
y de qué materia estamos hechas
para cobrar menos
por el mismo trabajo
y por qué tenemos el ardor que nos mueve
a seguir dando palabras de canciones.

Eli Rodriguez Poesía- Mulatas

Estaban envueltas
en el mundo
de los abandonos
que salían abiertos al océano.
Los brazos eran alaridos
de chicas enamoradas
confabuladas con mariposas
en la ruta de la tierra fértil.
Eran flores gozadas
manos de aire caliente
árboles que subían
a la conjura de la lluvia
o a las islas de Cártago
y en el centro de la  selva
estábamos prontas para abrir
la dulce maravilla
de vivir sin salmos.