Alguien por ahí

domingo, 20 de agosto de 2023

Eli Rodríguez Poesía- Tumba y toca

                                                  Tumba y toca


vientre que viene

del toque

vientre contra vientre

ventrado

ventriculado

sonido que despierta la cueva

cuerda del tiempo

tumba y toca

en las duelas


tambores sagrados

que hablan

dialoga la lucha del tiempo

que aloja la lonja

al calor del hueco.

África nos llama

tumba y toca

en la mujer

que resiste

y se hace llama

llama y tambora


y vibra el mar


y divaga el tambor

y diaspóra el tambor

tumba y toca

la tambora en la mar

navega y a(r)ma

alas de mujer.

Funda la entraña del Sur

tumba y toca

se embaraza

toda tambora

todo tambor

toda niñez

nace para ser templo

en el confín del anochecer

vibra el vientre tambora

vibra el vientre mujer.

miércoles, 19 de julio de 2023

Eli Rodríguez-África-Poesía

 Video Poema África en redes

 

 

África

Los golpes arden
en los meridianos
y ruedan en el vientre.

¿Por qué el candombe
palpita en el tiempo
que nombra a la madre?
Porque la madre
tiene seis letras
que fatigaron
en los desiertos secos
de donde arrancó
la rueda del mundo.

Yo te doy Áf-rica
carifÁ, acirfÁ,
adjetivo del viento
el recuerdo de tierras
que anochecieron
y claman lo desconocido.
Recordamos
lo que no vivimos
y el ambór
y el ambo
en lo sagrado pregunta
¿qué hace el amor
entre depredadores
y esperanzas?

¡Ah!A efe erre i ce a  
la de la estirpe divina.

sábado, 25 de marzo de 2023

Eli Rodríguez-Poesía: ,pero la mujer trabaja


 https://youtu.be/DiwPcDGpaTk


Si me preguntan dónde está la mujer

ya no está en la fábrica

pero entonces ¿dónde están los niños?

si me preguntan dónde está la mujer digo escribiendo

trabajando en otras áticas

cuidando hisa y cajos

pero ¡rápido! ¡dale que no llegas a marcar!

¡dale con el carrito que llegas tarde a la feria!

¿Dónde están las mujeres que trabajan en las casas de las que no trabajan? 

juntado el pe si to que no 

                                        da. 

El día de la mujer vi a una mucles con chijer  que vi de niña vendiendo

caramelos y le dijo al amigo ¡feliz día! y se divirtieron con eso

porque se conocen de chicos cuando jugaban a subir a los ómnibus

(y) encontrarse enfrente al liceo 

que no van.

¿Qué hace la mujer durante el año cuando los hijos son días y tardes

que se avalanchan en ella

& baila & tiene hijas & baila

la mujer trabaja y baila

& tiene hermanas que trabajan

,pero dónde está la mujer que escribe sobre las mujeres

mientras la oa golpella el fondo ¡pan! ¡Pan! ¡Pan!

y comienzan las clases

y los chicos están en la puerran y espeta a mamá

solo esperan a mamá

y ella tiene una lapicera                                                                                            

que la alivia, porque no quiere que la vida la agringue, porque sino la aniquila, 

por eso ahí está la lapicera

,pero ¿dónde está la mujer?

& ¿dónde trabaja? 

&¿Donde están los niños?

¿Con quién los dejó?

domingo, 30 de octubre de 2022

Eli Rodríguez Poesía: Pan e indultos


Paz, pan

de memoria

que dibuja yuyos

de día 

y a la noche

 leuda la flor


canción

que vuelve

insomne

revuelta


               pan, paz 

palpas

alas de silencio

tortuoso

leñoso 

de acuerdo

procaz


mudo

 

      pan e indulto

pop

piss

cuerda de sal

que el viento

 nos deja

 

 bolsillo

parado

roto

que mira

la harina

y baja

el despojo


se hiere

la paz

 

clemencia

Clemente

                            que todo sucedió

                por el pan.

sábado, 22 de octubre de 2022

Eli Rodríguez Poesía: Vivir al mango (Tangó)

 

  Desbunde de ayer

caminar y perder

en la oscuridad

que abrió la fe.

Tenemos

la herida cerrada

buscamos sin implorar.

Estamos en el rincón

de una novela triunfal

que sin héroes

nos hace vivir al mango.

Tenemos el paraíso

de la Historia

la razón de la canción

en los restos de baldosas.

Camino mi vereda

y el árbol es el mismo

las casas desocupadas

el terreno sin horas

la mesa sin propiedad.

Estamos en el rincón

de una novela infernal

que en la noche

tiene sueño de pájaros.


lunes, 18 de abril de 2022

Eli Rodríguez Poesía: Si dijera la verdad

 
  Si dijera

la verdad

mentiría

si dejara

de mentir

mentiría.

Sin saber

verdades

mentiriamos.

Hay voces

que encienden

la mentira

desvanecen

la verdad 

y creemos.

De verdades

mentiras

y mendades

vivimos.

Sí mentí

fue por bien

y si encuentro

una verdad

 sería mentira

y si abrí

las fronteras

y vi un raso

de mentira

que falló

a la verdad

diría mentiras

y si dejara

de decir

verdades

te sentiría

verdadero

pleno

pero sería

mentira.

sábado, 26 de febrero de 2022

Eli Rodríguez-Relato Niñes Afro: Club social y deportivo “Los Flamencos”

Cuando Marysol venía a saludar el vestido le quedaba como un sombrero. Tenía la complicidad del sol que la imaginaba asombrada por un grito redondo de la hinchada golpeando en la red. Una sombra de canciones la acompañaban, eran tarareos inexplicables que la sorprendían y la hacían reír sola. En las tardes entre el muro y los championes le nacía una potencia arrasadora rodeada de macetas que a veces se caían. De lejos la canchita la miraba entre los ladrillos y el tejido, parecía invitarla. Sus medias ralladas, rojas y negras, tenían los colores de la pelota número 5 que el abuelo le había regalado. Ella insistía de tarde con su pelota que la guardaba debajo de la cama... ¡pim, pum, pam!, y otra vez... ¡pim pum pam!
En un mes, se abriría un llamado a aspirantes para el club de baby fútbol “Los Flamencos”. Un miedo de solamente pensar en hacerse la ficha le daba retorcijones en la panza, como cuando comía naranja de noche. Tuvo temor, dudó de seguir adelante con la idea, se le desgranaba como cuando se le deshacían los alfajores, que prefería dárselos a su hermano.
Continuó las tardes, con su rutina, se sacaba la túnica, se ataba bien los cordones y de nuevo a jugar contra el muro. Iba y venía la pelota, mientras transmitía los partidos. Ella se veía como los jugadores a los que les ponía nombre de mujer; “Luisa”, “La Rusa”, con “Diego” era más complicado... Otras veces, los nombraba con el apellido que le resultaba más fácil. La pared descascarada, de tanto pelotazo, parecía decirle a Marysol que estaba agotada. Y otra vez, otro día
contra el muro dale que va.
Allá, a las cansadas, como decía la abuela, el último día, cinco minutos antes de terminada la inscripción, se anotó. ¡Todo a último momento! -le decía un murmullo- el mismo que escuchaba en las mañanas antes de ir a la escuela, al guardar los útiles en la mochila. Se armaba un lío. De lejos veía la cuadernola que quedaba abierta arriba de un banco, por allá el lápiz, que se escondía debajo
de la mesa. ¡Y para rematarla!... las medias, encontrar las medias ralladas, eran como la búsqueda del tesoro.
Cuando se anotó en el Club social y deportivo "Los Flamencos" se notó un cambio en ella. Ella comenzó a ser otra y era ella, pero lo que sí cambio fue el club. Empezaron las primeras prácticas que la perfilaban como un bólido en la defensa. Aquel club, el de “Los Flamencos” era el que le hacía dejar la camiseta en la cancha. Dentro de ella rodaban y rodaban las ilusiones. Sentía, eso, que todo rodaba. Eso sentía.
Entonces, un canto le sobrevenía como una azarosa melodía, yo soy Marysol, la que te hace el gol, pero un susurro cerca del arco le decía, ¡Dale motitas, que los de afuera son de palo!

 


 
















 *este cuento fue presentado a la convocatoria afro realizada en ocasión del homenaje a Horacio Quiroga, Cuentos de la Selva, junto a las poetas emergentes.