domingo, 1 de enero de 2017

Eli Rodríguez Poesía: Magia de pasillo



Estoy buscando




 una nave de plata
que te habitó 




 para caminar en giros




 debajo de la pasiva.

Mi desencuentro
es puerto de la noche gélida 




 magia de pasillo
 azotea,lunar y galera.
Me recuerdo volver desde la mujer
alrededor del inquilinato
al baile de orquesta
en criaturas de la madrugada luminosa.
En los días de salón y lluvia
la fatalidad sin nombre
cabe en mi vida desviada
cuando un aparecido de paragüas
se va despojando enfrente de la nostalgia.

Aquel caballero de traje




oriundo de la memoria


-barcos al costado del fantasma de la furia-


De la misma manera
estrellas del adiós
torbellino de ritmo
se desliza en una marcha de estudiantes.


Matizado en aquel piano de orilla;
un joven
distrae la conciencia;

imita al paradero del tango al mundo.


Desde entonces me tienta la palabra;
aquella obra del fuelle.

¿Para qué? 







Para fundir en el espacio
el sentido repentino;

sobre el deseo cumparsita,
donde todavía la puerta



 se abre sola.

Sola, girando al alba.



En ese instante
en esa hebra

percibo pájaros 





construyendo nidos en el monumento
 
y aunque me encuentro poseída;
necesito de la voz en la escalera.



Me invita al refugio acompasado
del palacio que salva la huella
la del viaje sin abandono. 
 
Y allí, en el lugar de la aparición
que no tiene seña, 




no tiene marca
capaz de hilos 
 
un fantasma de la ternura
junto al zepeling de la noche de hielo

me invita a bailar.